
Los registros akáshicos son como una gran biblioteca energética donde se guarda toda la historia de cada alma: tus experiencias, aprendizajes y hasta posibles futuros (aunque para mi son consejeros atemporales). Yo los veo como un archivo infinito donde está toda esa información que llevamos en el alma, acumulada a lo largo del tiempo.
Al hablar de registros akáshicos, no estamos solo mirando hacia atrás en las vidas pasadas, sino que también nos enfocamos en lo que estamos viviendo ahora y en lo que podríamos experimentar en el futuro, siempre con la intención de entender y crecer.
¿Cómo accedo a los registros?
Para abrir los registros, generalmente me preparo con una meditación que me ayuda a calmar la mente. Desde ese estado, utilizo una oración sagrada o un mantra para conectarme con la energía de los registros. Este proceso no es una ciencia exacta, pero es profundo y respetuoso. Cuando abro los registros de alguien, recibo información en forma de palabras, imágenes, o simplemente como intuiciones muy claras. Es como estar en sintonía con una versión más sabia y amorosa de uno mismo, que puede ver el panorama completo y dar claridad sobre nuestras preguntas y bloqueos.
¿Para qué sirven los registros?
La lectura de los registros puede ser tremendamente útil para comprender esos patrones que a veces se repiten en nuestras vidas, las relaciones difíciles, o esos bloqueos que no sabemos de dónde vienen. Si alguna vez te has preguntado por qué te atraen ciertos tipos de personas o sientes afinidad por ciertas actividades sin razón aparente, los registros pueden darte respuestas sorprendentes. A mí me fascina porque esta conexión me permite entenderme más a fondo y también ayudar a otros a encontrar claridad y propósito.
¿Es seguro leer los registros?
La respuesta es sí. Los registros akáshicos están ahí para brindar amor y comprensión, nunca para juzgar ni predecir cosas negativas. La información siempre llega con un toque de compasión y desde un lugar de apoyo. Eso sí, es clave acudir a una lectura con alguien ético, con experiencia y respeto por este proceso.
¿Qué esperar después de una lectura?
Algunas personas se van de una lectura con esa sensación de «¡ajá!», como si hubieran encontrado una pieza que faltaba en su vida. En otras ocasiones, la información se va asentando con el tiempo, y pueden pasar días antes de que logres darle un sentido completo a todo. Lo que es casi seguro es que te sentirás más en paz y con una comprensión más clara de ti mismo/a y de tu vida.
Para mí, abrir mis registros y los de otras personas es como tener una conversación con el alma, donde puedo ver mi vida con más perspectiva y amor. Así que, si alguna vez te animas a explorar este mundo, los registros akáshicos pueden ser una herramienta maravillosa para conocer y comprender quién eres y hacia dónde vas.
¿Te atreves a abrir tus registros?
